
Tenemos una casa grande y
luminosa con mucho sitio para que nuestros gatos vivan lo mejor posible.
Toda la casa esta adaptada para ellos y no hay peligro de fugas ni
de entrada de gatos vagabundos. Por suerte nuestros trabajos nos
permiten optimizar al máximo el tiempo entre nuestra vida laboral y
familiar, pudiendo estar siempre presentes en todos los partos, asistir
a cuantas exposiciones deseamos y disfrutar con nuestra familia felina
de nuestro tiempo libre. No tenemos hijos ni personas a nuestro cargo,
lo que hace que nuestros gatos sean siempre nuestra prioridad.


Nuestros gatos están libres
por la casa, salvo las camadas que se crían en cuartos
aparte, donde pueden sociabilizarse junto con
nosotros y su madre, sin tener contacto con el resto de
nuestros gatos adultos. Esto evita un estrés innecesario en
nuestros gatos y es perfecto para los gatitos.

También separamos a los
machos (nunca en jaulas) para que no estén en contacto con
las hembras cuando estas entran en celo y no es momento de
ser montadas. Nuestros sementales son tratados como
cualquier otro miembro de la familia aunque tengamos que
convivir con el marcaje.

Nuestros ragdolls
también pueden disfrutar de una pequeña zona exterior, totalmente segura
para ellos.

Los gatos castrados
tienen unas necesidades nutricionales diferentes y por ello se mantienen
la mayor parte del tiempo en una zona de la casa habilitada para ellos,
aunque pueden moverse por otras zonas ocasionalmente. Con esto nos
aseguramos de que consumen un pienso especial para
gatos castrados que les evite una posible obesidad.